Argentina es mucho más que asado y empanadas. A lo largo de sus más de 3.700 kilómetros de norte a sur, cada región desarrolló una cocina propia, marcada por el clima, la geografía y las tradiciones de los pueblos originarios y las corrientes migratorias que se fueron asentando en el país. Desde los guisos abrigados del Noroeste hasta los mariscos patagónicos, un recorrido gastronómico por el interior argentino revela una diversidad que pocas veces aparece en las postales turísticas más conocidas.
A continuación, un repaso por diez platos regionales imperdibles para quien quiera conocer la Argentina a través de su comida.
Un guiso espeso a base de maíz blanco, porotos, zapallo y distintos cortes de carne (vacuna, cerdo o chorizo colorado), que se cocina a fuego lento durante horas. Es el plato central del 25 de mayo y el 9 de julio, aunque en las provincias del norte se come todo el año, especialmente en invierno.
Choclo rallado cocido con cebolla, zapallo, especias y queso, que se sirve como pasta cremosa o envuelto en las propias chalas del maíz («humita en chala»). Es un plato de raíz incaica presente en Salta, Jujuy y Tucumán.
Masa de maíz rellena con carne y condimentos, envuelta en chala y cocida al vapor. Muy similares a los que se encuentran en Bolivia y Perú, reflejan la herencia andina de la región.
Aunque hay empanadas en todo el país, las salteñas tienen identidad propia: masa fina, relleno jugoso de carne cortada a cuchillo, papa, cebolla de verdeo y un toque de comino, cocidas al horno de barro.
Una técnica ancestral de cocción de la carne vacuna con el cuero puesto, sobre brasas, típica de las estancias del litoral y la región pampeana. Se diferencia del asado tradicional por los tiempos de cocción, mucho más largos, y por el sabor que aporta el cuero.
Panecillo de almidón de mandioca y queso, de origen guaraní, muy popular en Corrientes, Misiones y también en Paraguay. Se consigue en cualquier puesto de ruta del noreste argentino.
Pese al nombre, es un plato típico del litoral argentino: una especie de budín salado a base de harina de maíz, queso y cebolla. El chipá guazú es su versión más húmeda, similar a un pastel de choclo.
En la Patagonia, el protagonista no es la vaca sino el cordero, criado en las estepas del sur. Se cocina lentamente «a la cruz», clavado en una estructura de hierro junto al fuego, durante varias horas.
En Ushuaia y el Canal de Beagle, la centolla austral es el gran producto local, junto con mejillones, cholgas y otros mariscos de aguas frías, muy distintos a la cocina cárnica del resto del país.
En Mendoza y San Juan, la tradición dulce cuyana se expresa en los alfajores de maicena rellenos de dulce de leche, además de los dulces artesanales de membrillo, cayote y uva, herencia de la industria vitivinícola y frutícola de la región.
Estas 10 comidas regionales son solo una muestra de la diversidad culinaria que encontrarás en Argentina. Cada región tiene su propia identidad gastronómica, y explorar estas delicias es una forma maravillosa de conocer la riqueza cultural del país. ¡Buen provecho!