A más de 4.200 metros sobre el nivel del mar, donde el aire se vuelve delgado y el paisaje puneño se despliega en toda su inmensidad, el Tren a las Nubes continúa siendo una de las postales turísticas más reconocidas de la Argentina. Su recorrido, que combina ingeniería, historia y naturaleza, sigue atrayendo cada año a miles de visitantes de todo el mundo.
Un recorrido hacia las nubes
La excursión completa parte desde la ciudad de Salta y combina tramos en bus y en tren hasta llegar a San Antonio de los Cobres, en pleno corazón de la Puna. También existe la alternativa “Solo Tren”, pensada para quienes llegan por sus propios medios hasta ese punto. En total, la experiencia dura entre 10 y 12 horas, según la temporada.
El tramo ferroviario asciende desde San Antonio de los Cobres hasta el punto más emblemático del recorrido: el Viaducto La Polvorilla, una obra de ingeniería que alcanza los 4.220 metros de altura y que aparece en prácticamente todas las postales del Tren a las Nubes. Allí, la formación reduce la velocidad para que los pasajeros puedan disfrutar de la vista y fotografiar la curva suspendida sobre la montaña.
Un producto que sigue creciendo
El Tren a las Nubes cerró 2025 con un balance positivo pese a un escenario económico complejo. Según indicó el presidente del Directorio, Sebastián Vidal, en diálogo con medios locales, la empresa superó los 40.300 pasajeros transportados y concretó más de 140 salidas a lo largo del año. Otras fuentes elevan esa cifra a más de 45.000 pasajeros en el balance final del año.
La temporada 2026 comenzó formalmente el 6 de enero, coincidiendo con el Día de Reyes, y continúa con salidas regulares a lo largo del año, incluida la temporada alta de invierno. Para Vidal, sostener el servicio y cuidar cada detalle es la clave para consolidar al tren como un ícono que ubica a Salta en el radar del mundo, más allá del recorrido ferroviario en sí: la propuesta integra la historia, la gastronomía y las tradiciones de la Puna, desde Campo Quijano hasta San Antonio de los Cobres.
Cultura sobre rieles
Un dato particular sumó valor simbólico a la temporada 2026: en junio se presentó oficialmente una canción dedicada al Tren a las Nubes, compuesta hace más de dos décadas por Eduardo Falú y Hugo Ovalle y que hasta entonces no contaba con un registro de ejecución propio. La obra fue recuperada con nuevos arreglos y grabada en formato de videoclip directamente en el Viaducto La Polvorilla, con la participación de cantantes e instrumentistas locales, en un intento por reforzar la proyección internacional del tren y su vínculo con la identidad cultural salteña.
Una experiencia de altura
Los especialistas recomiendan a los visitantes sensibles a la altitud avanzar de a poco, mantenerse bien hidratados y evitar comidas pesadas antes del viaje, dado que el recorrido alcanza alturas donde el efecto del “apunamiento” o mal de altura puede manifestarse.
Con más de siete décadas de historia —su recorrido original se inauguró en 1948 como parte del ramal C14 del ferrocarril Huaytiquina— y una vigencia que no deja de renovarse, el Tren a las Nubes sigue siendo mucho más que un paseo: es un testimonio viviente de la ingeniería ferroviaria de montaña y una de las postales más elegidas para conocer el noroeste argentino.
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